CREAR UN PERSONAJE ES PRESENCIAR UN PEQUEÑO MILAGRO

La ilustradora Carolina Zambrano comparte con Sacapuntas un recorrido por su carrera que ya lleva diez años. Comparte sus inicios y su mirada sobre la profesión.

Por Alejandra Clutterbuck   Pablo Acosta  

Tenés diez años de trayectoria en esta profesión a la que describís como maravillosa. ¿Cuál dirías que es la herramienta más importante de quienes ilustramos?

Por un momento pensé en la imaginación, pero luego me di cuenta de que no es una herramienta en sí, sino la materia prima de la creación. Los sentidos —especialmente las manos y los ojos— son, en mi opinión, las herramientas más importantes para que la ilustración sea posible, porque nos permiten percibir el mundo y luego transformarlo.

Cuando te formaste, ¿fuiste a algún taller que marcara la diferencia?

Sí, tengo en mente tres momentos clave. Uno fue con Gastón Caba, donde empecé a explorar la ilustración infantil y minimalista. Con los años, mi estilo cambió bastante, pero siento que la esencia de aquella etapa sigue presente en mis obras. Me encantaba ir a ese taller. Era un espacio de juego y sentía que mi pasión por el dibujo era comprendida. También tomé un taller con Carlos Higuera, donde experimenté con distintos estilos de ilustración. Me gustaba mucho porque invitaba a ilustradores con trayectoria, lo que me permitió conocer distintas formas de abordar el dibujo. Fue una experiencia que me abrió la mente a muchas posibilidades. Al comienzo de mi carrera, a pesar de trabajar mucho en mis proyectos, no tenía clientes. Un día descubrí un taller de Alexiev Gandman sobre cómo vivir de la ilustración. No pude hacerlo en ese momento, pero me contacté con él para tomar algunas clases en su taller y mostrarle mi trabajo. Llegué con mucha frustración y dudas sobre si realmente podía dedicarme a esto. Alexiev revisó mis dibujos, me mostró sus propios proyectos y me dijo que le gustaba lo que hacía, que incluso podía hacer un libro. Ese día sentí que se encendía una luz: fue directo, simple, pero fundamental para seguir apostando por esta hermosa profesión. Por eso, estoy profundamente agradecida con Gastón, Carlos y Alexiev, quienes fueron parte esencial de mi camino como dibujante.

 

 

Lo más desafiante es encontrar espacios para indagar y profundizar en las necesidades de mi ser creativo, y desde ahí decidir qué áreas, temáticas y técnicas desarrollar. Ese ser creativo, que se nutre de nuestra individualidad, es la verdadera guía.

¿Qué te parece lo más desafiante de nuestro trabajo?

Lo más desafiante es encontrar espacios para indagar y profundizar en las necesidades de mi ser creativo, y desde ahí decidir qué áreas, temáticas y técnicas desarrollar.

Ese ser creativo, que se nutre de nuestra individualidad, es la verdadera guía. Luego vienen los proyectos personales y también los encargos para clientes. Lograr un punto de convergencia entre mis propias necesidades y las externas es fundamental. Encontrar ese lugar donde lo nuevo se vuelve aprendiza je, y al mismo tiempo expresa mi voz creativa, es clave para revitalizar mi obra y mantenerme motiva da a seguir creando y explorando.

¿Qué harías hoy si estuvieras empezando en la profesión?

Haría varias cosas de forma diferente. Primero, no escucharía a quienes me dijeron que no servía para esto. Aprendí con el tiempo a confiar en mi intuición y a entender que nadie mejor que yo puede decidir qué camino profesional tomar según mis propias aptitudes.

También le daría más espacio a la experimentación con técnicas analógicas, y no me quedaría tan atrapada en una sola forma de trabajo. Explorar más el diálogo entre imagen y texto habría enriquecido mucho mis obras desde el principio.

Además, cuidaría de mi cuerpo y mis tiempos de descanso. Haría ejercicio físico de forma constante, porque descubrí que eso me ayuda a tener más energía y a ser más productiva. Comer mejor y valorar una alimentación saludable también serían prioridades, ya que son fundamentales para mantener cuerpo y mente en equilibrio. Confiaría más en mí y en este camino profesional —aunque esa seguridad solo llegó con el tiempo y la experiencia—. Por lo demás, mantendría la misma pasión, constancia y entrega con la que he tra bajado todos estos años.

¿Qué es lo que más disfrutás de tu trabajo?

Es difícil elegir una sola cosa, porque disfruto de muchos momentos a lo largo del proceso. Uno de ellos es cuando nace la idea: ese impulso vital que llega al ver algo que me sorprende, como cuando contemplo a un animal. Observar sus formas, sus movimientos, siento que hay un instante de enamoramiento. Es un momento de conexión con la vida, en el que sé que eso es lo que debo llevar al papel. Esto también puede pasar al ver una obra de arte, escuchar una canción o ver una película.

También cuando paso al dibujo final. Es simplemente maravilloso. Los personajes se revelan como si salieran desde algún rincón oculto. Nunca tengo una imagen totalmente clara en mi mente de como serán los personajes y la composición, así que cuando aparecen, me emocionan. Es como presenciar un pequeño milagro.

Y al finalizar la obra siento que he cumplido con un mandato profundo de mi ser creativo. Me conmueve, me genera alegría, cariño y también incertidumbre, porque apenas estoy comenzando a des cubrirlo que hay allí. Siempre me pregunto cuál es el mensaje más allá de lo evidente, de la primera intención. Sé que en cada forma y en cada color hay mucho más, y que ese diálogo es infinito.

Me gusta que haya muchos detalles, porque las mezclas entre personajes, formas y colores son múltiples, y al haber tantos elementos en juego, los diálogos que se generan son diversos.

¿Qué hace que tus ideas y creaciones logren distinguirse?

No sé hasta qué punto se puedan distinguir de otras obras, pero creería que es la amalgama de detalles que conforman mis creaciones y las distintas dimensiones que entran en diálogo. He intentado, en ocasiones, hacer dibujos más sencillos, pero siempre tiendo a complejizarlos, no porque lo quiera necesariamente, sino porque así lo exige mi proceso de creación. Me gusta que haya muchos detalles, por que las mezclas entre personajes, formas y colores son múltiples, y al haber tantos elementos en juego, los diálogos que se generan son diversos. Es algo que surgió de forma natural, casi sin pensarlo.

¿Estás trabajando en algún proyecto personal?

Sí, estoy trabajando para este año en una serie de dibujos llamada: Único.

¿Qué meta querés alcanzar?

Me gustaría seguir trabajando con el dibujo y profundizar en su exploración, tanto desde lo formal como desde lo conceptual. También estudié Arte terapia con enfoque junguiano, y eso me permitió abrir la mente e investigar más a fondo, tanto en mis propios procesos creativos como en los de otros artistas y su trascendencia en el mundo simbólico. Es un tema que me apasiona profundamente, y por eso, uno de mis grandes proyectos es escribir un libro que reúna todo lo que he trabajado y aprendido a lo largo de estos años.

Además, quiero seguir ampliando mis talleres de descubrimiento de símbolos personales y transpersonales a través del dibujo, y llevarlos a distintos espacios, tanto virtuales como presenciales.

¿Cómo le podemos ganar a la IA?

La inteligencia artificial no tiene la experiencia ni la emoción que un artista sí posee. Desde ese punto de vista no se pueden comparar, y no hay competencia real. La IA no puede reemplazar el proceso creativo, porque este es profundamente existencial y vivencial. Nuestro trabajo como artistas no se reduce a un resultado final: es todo un proceso que toma tiempo y que, por tanto, implica una experiencia de vida y una serie de acciones que nos conducen a esa creación. Desde el punto de vista comercial, creo que es fundamental destacar el valor de la obra por la profundidad de los procesos que conlleva realizarla. Este es un momento clave para enseñar y mostrar a quienes desconocen el proceso de creación los pasos que implica, y de qué manera el desarrollo de la conciencia creativa nos conecta como seres humanos. Esa conexión se manifiesta en la comunicación entre la obra y el espectador.

¿Qué le recomendarías a alguien que quiere ser ilustrador profesional?

Les recomendaría que trabaje intensamente en sus obras. La perseverancia es clave, y para sostenerla, es fundamental conectar con temáticas que realmente nos apasionen.

Investiguen, estudien y experimenten a partir de artistas que admiran, pero luego creen desde su propia individualidad. Encontrar un estilo propio con el que se sientan cómodos lleva tiempo, pero es un proceso muy valioso.

Sigan su intuición, incluso cuando haya muchas voces en contra. Escuchar puede ser útil, pero confiar en el propio camino y valorar cada avance diario es lo que construye la confianza y la fuerza para seguir.

Además de formarse como artistas desde lo conceptual y técnico, también es importante aprender a promocionar su trabajo y crear redes de contacto que les permitan expandirse. Igual de importante es aprender a poner un valor económico a tu tiempo de creación.

Y, sobre todo: si no aman este trabajo busquen otro que sí evoque lo mejor de ustedes. Pero si lo aman, sigan alimentando ese amor cada día. Ese fuego interno es lo que sostiene todo lo demás.

 

 

La inteligencia artificial no tiene la experiencia ni la emoción que un artista sí posee. Desde ese punto de vista no se pueden comparar, y no hay competencia real. La IA no puede reemplazar el proceso creativo, porque este es profundamente existencial y vivencial.

¿Por qué estás en ADA?

Estoy en ADA desde hace ocho años, es decir, desde mis comienzos como ilustradora. Los conocí en una Feria del Libro y me fueron útiles las charlas que ofrecían; fueron una gran motivación para empezar a construir mi carrera profesional.

Al principio tenía un desconocimiento total sobre cómo manejar aspectos comerciales y legales, y ADA fue clave para aprender sobre estos temas y empezar a valorar mi trabajo. Además, hay muchos miembros con experiencia y generosidad que me ayudaron a resolver dudas e inquietudes.

Al principio tenía un desconocimiento total sobre cómo manejar aspectos comerciales y legales, y ADA fue clave para aprender sobre estos temas y empezar a valorar mi trabajo.

También gracias a ADA obtuve mi primer contrato con una editorial, que vio una de mis ilustraciones en uno de los catálogos que la asociación publicó. Así que ADA no solo me brindó herramientas, también me ayudó a promocionar mi trabajo. Estoy profundamente agradecida por todo el apoyo y la generosidad que ADA brinda a quienes forma mos parte del mundo de la ilustración.

+Carolina Zambrano

Galería de ADA/Instagram