“¡QUÉ PELO DIFÍCIL!” ALEJANDRA CLUTTERBUCK

Ilustradora y periodista gráfica argentina. Hace poco pudo cumplir su sueño de publicar su primer trabajo como autora integral: su libro álbum ¡Qué pelo difícil!. El proyecto fue comprado por editorial El Ateneo quien lo seleccionó a través del “Catálogo de Proyectos editoriales” que ADA pone a disposición de editores en la página web desde 2022.

Por Gise Four  

Un libro donde a la inconfundible dulzura de sus ilustraciones en acuarela se suman el humor y hasta consejos para las familias. La misma dulzura que es Ale en su persona.

Conversamos con ella sobre el proceso de trabajo del libro, la experiencia de presentarlo en la 47° Feria Internacional del Libro en el stand de ADA y de Editorial El Ateneo, los próximos proyectos y mucho más.

¿Cómo surgió tu proyecto ¡Qué pelo difícil!?

Siempre me gustó escribir historias e ilustrarlas. Estudié Comunicación Social en la UBA y hace 15 años que trabajo como periodista gráfica. Paralelamente me fui formando en ilustración en diferentes talleres. Este proyecto lo venía pensando hace muchos años. Quería hacer algo con animales y pelos complicados. Lo primero que se me venía a la mente eran las ovejas y los cardos. La lana de oveja siempre está llena de cosas que se le quedan pegadas y me parecía una idea divertida. La anoté en una libreta y quedó ahí muchos años. Durante la pandemia, en pleno encierro, me sumé a diferentes propuestas de ilustración que surgían en Instagram. Una de ellas era la de reversionar cuadros. Me gustó tanto que encontré una imagen de Mary Cassatt (Mother combing daughter) y la adapté a mi manera de dibujar. Eso quedó registrado en mi cuaderno de bocetos. Luego, a finales del 2020 pensé en postularme para el concurso de APILA de libro álbum (para quienes no tienen nada publicado). Estudié a los ganadores de otros años y entendí que las historias seguían el humor. Entonces uní los animales con la niña a la que la mamá la peinaba, y pensé un recorrido ridículo de animales en el que todos se pasaban la pelota del pelo difícil. A la vez me divertía que la nena no se tomara muy en serio las palabras de su mamá, y que le “tomara el pelo”. 

 

 

Las ilustraciones y
los textos de los libros
ilustrados me conmovieron
tanto que ahí supe que eso
era lo que quería hacer.
Me apasionan los libros,
las historias.

Vos te formaste en comunicación y trabajás como periodista gráfica, ¿Siempre dibujaste? ¿Cómo llegaste a la ilustración?

Siempre me gustó dibujar. De chica pasaba las vacaciones de verano con mis abuelos y primos en el campo (donde no había luz eléctrica ni televisión) y a la hora de la siesta nos sentábamos en la mesa del comedor a dibujar. Además nos compraban revistas de la editorial Columba, con lo cual muchas veces escribíamos nuestras historietas. Nos divertíamos muchísimo. Mi papá también me leía cuentos infantiles ilustrados y me encantaban, pero jamás vi esto como una profesión. Me gustaba escribir, comunicar y disfruté mucho hacer mi carrera en la UBA. Luego de recibida, cuando tenía 26 años, conocí a Sonia Lugea (amiga y bibliotecóloga) y ella me mostró los libros ilustrados. Las ilustraciones y los textos me conmovieron tanto que ahí supe que eso era lo que quería hacer. Me apasionan los libros, las historias. Entonces empecé a buscar talleres de ilustración. Comencé con Mónica Weiss, pero me frustraba mucho porque todos dibujaban muy bien y yo no sabía ninguna técnica. Me sentía una intrusa que no tenía derecho a dibujar porque no me había formado para eso. Entonces mi marido me regaló un seminario de acuarela en el Sótano Blanco con Sabina Álvarez Schurman y Rocío Alejandro que me cambió la vida. Todavía no dibujaba bien, pero disfrutaba la acuarela. Después estudié dos años con Oscar Rojas y Anita Morra; luego fui a la Escuela de José Sanabria y también asistí al taller de Cristian Turdera y Fernanda Cohen. Me llevó mucho tiempo lograr que mi trabajo me gustara. Me esforcé mucho y perseveré. Realmente no era buena. Por eso creo que en los oficios la práctica lo es todo. Persevera y triunfarás. 

¿Qué significó para vos el catálogo de proyectos de ADA?

Todo. Con el proyecto no gané el concurso de APILA, pero justo ese año la feria de Bolonia iba a ser virtual y ADA propuso que enviásemos proyectos a través de una plataforma virtual (que luego se convertiría en el catálogo). Yo ya tenía el PDF armado así que lo envié. Para ser sincera, jamás imaginé que me iban a llamar. Me acuerdo que Sandra me escribió y me puso en contacto con una editorial China que quería el proyecto. Me ofrecían un importante pago en dólares por una tirada de 5000 ejemplares. Yo saltaba de felicidad. No lo podía creer. Consulté a Poly en ese momento porque no era fácil hacerse entender. Al final las negociaciones quedaron truncas porque no pudimos resolver el pago en Argentina. Ellos querían sí o sí una cuenta en un banco acá, y yo intentaba explicarles que si me transferían me iba a quedar la mitad del dinero. Debo haberles parecido poco profesional y dejaron de contestarme los mails. Lloré muchísimo, porque además necesitaba el dinero. Pero la vida te da revancha y cuando se abrió el catálogo en 2022 volví a subir el proyecto. En junio de ese año El Ateneo me pidió ver dos de mis maquetas (tengo varias subidas) y terminaron eligiendo el del pelo. Por eso puedo decir que ADA es muy importante, que le da visibilidad a nuestro trabajo, además de capacitarnos y hacernos crecer profesionalmente. Estoy muy agradecida. Además, todas estas herramientas que nos ofrecen implican horas de laburo (ad honorem) que aportan otros socios, para que todos obtengamos beneficios. Es grandioso. 

¿Cómo surge la dedicatoria a tus abuelas?

Como era mi primer libro quería hacer una gran lista de agradecimientos. En especial a mi marido, porque él siempre me bancó con este sueño, y no es fácil apostar por algo cuando claramente no funciona. Sin embargo nunca dejó de creer en mí. Cuando le dije que se lo quería dedicar él recordó esta anécdota que siempre le conté sobre mis abuelas y mi falta de coquetería. Y me dijo que se los dedicase a ellas. Me pareció una gran idea. Cuando hago referencia a mis abuelas, hablo de mi abuela y su hermana, por línea materna, que son las únicas abuelas que conocí. Ellas vivían juntas y fueron mujeres muy importantes para mí. Eran grandes en edad porque habían nacido en 1913 y 1914, así que eran esas abuelas que tejían, cocinaban, bordaban y siempre se sentaban a la mesa pintadas y peinadas. Y yo jamás fui coqueta. Podía estar todo el día con el pelo tal como había salido de la cama. Por eso siempre me decían “peinate nena”. 

Y sigo siendo bastante desastrosa en ese aspecto. Recuerdo que en 2012 hice una cobertura de verano para el diario La Nación y en mi neceser no había peine. Cuando mi marido (que en ese entonces era mi novio) vino a visitarme me compró uno. No podía entender que no me peinara. 

¿Las guardas del libro de dónde surgen? ¿Tienen relación con tus abuelas?

Quería dibujar diferentes tipos de peines así que me documenté con imágenes antiguas. Tengo preferencia por las cosas añejas, puede ser que eso provenga de ellas. Tenían muchos objetos hermosos.  Incluso conservo libros que encuadernó mi bisabuela. 

¿Cómo se sumaron las psicopedagogas al final?

Fue una propuesta de la editorial y soy de pensar que todo suma. Además no alteraba mi historia, así que no me parecía un problema. 

¿El libro fue pensado para chicos pequeños? ¿Cómo te resultó la experiencia?

Pensé una historia que me divertía hacer, y la verdad es que fluyó rápido. Es un libro para chicos, pero yo soy una gran consumidora de esos libros (los compro desde antes de que nacieran mis hijas). Creo que los libros son para todos.

¿El humor está siempre presente en tu trabajo?

En algunos proyectos sí. En otros soy un poco más melancólica. Me atraen mucho los personajes que son dejados de lado. 

Posteás frases, textos sobre tus hijas, ¿ellas te inspiran?

Siempre. Desde que nacieron llevo un diario en el que anoto sus logros, las cosas que me sorprenden, todo lo que no quiero olvidar. Y desde marzo del año pasado llevo un cuaderno en el que ilustro y escribo sus frases, sus opiniones o conversaciones que tenemos con ellas. Me hacen reír mucho. A veces cuando me sorprendo con algo que dicen ya saben que va a ir a parar al cuaderno. Les encanta verlo. 

¿Cómo fue la presentación del libro?

Un momento mágico. Cuando supe que el libro sería publicado compartí la noticia con mi amiga Cristina Mahne, una gran periodista a la que admiro mucho y fue ella la que me dijo que teníamos que hacer una presentación. Averigüé con la editorial y ellos me dijeron que si conseguía un lugar me iban a acompañar, y así fue. Por suerte encontré una librería hermosa que se llama Soplavientos, en donde Verónica Halac y Silvana Aquino me recibieron con los brazos abiertos. Ese día pude conocer a la editora Marina Von Der Pahlen (a la que siempre le digo que es una hada madrina) y compartí un momento sumamente emotivo con familiares y amigos. 

Estuviste con tu libro en el stand de ADA, en el del Ateneo y en la charla del catálogo en las jornadas, ¿cómo fueron estas experiencias en la Feria del Libro de Buenos Aires?

Muy lindas. Disfruto la feria porque de a poco voy conociendo a mis colegas, personas a las que admiro mucho. Tuve la suerte de estar firmando junto a Nadia Romero Marquesini, una gran persona; pude dibujar animales de mi libro con chicos y chicas en la mesa del stand de ADA; y Roberto Argüello me dio la palabra en las jornadas. Soy bastante tímida a la hora de exponer delante de mucha gente, especialmente cuando tengo que hablar sobre mi trabajo. Así que en las jornadas dije dos pavadas y pasé el micrófono. Eso será un punto a mejorar. 

Por eso puedo
decir que
ADA es muy
importante, que
le da visibilidad a
nuestro trabajo,
además de
capacitarnos y
hacernos crecer
profesionalmente.

Este año es el aniversario 85 de ADA, ¿qué significa para vos la asociación?

Quiero mucho a ADA. Mi amiga Lucía Vidal fue la que hizo que me asociara, ya no recuerdo cuándo (fue hace mucho tiempo). Mis primeros años de socia se pisaron con el inicio de mi maternidad, así que estaba un poco desbordada y no aportaba mucho. Me enfocaba en el trabajo y mis hijas. Asistía a las jornadas, tomaba nota y trataba de poner en práctica cada cosa que aprendía. Cuando mis hijas fueron creciendo gané un poco de espacio y en el 2020 pude ofrecer un webinar de escritura. Eso derivó en la posterior colaboración en Sacapuntas, donde tengo el placer de trabajar con un equipo hermoso, lleno de talento y buena gente. 

¿Das clases de escritura?

Sí, y las disfruto mucho. Las concentré los miércoles en diferentes horarios. Creo que todos pueden escribir. Es un oficio que requiere práctica, como el dibujo. No doy tarea, porque creo que a nadie le sobra el tiempo, por eso todo se trabaja en clase. Mis alumnos producen muchísimo y sus trabajos son excelentes. 

¿Qué deseás para ADA?

Me gustaría que siga creciendo, que continúen los logros (que son muchos) y que los socios aprovechen y expriman todas las herramientas y oportunidades que ofrece.

¿Tenés otros proyectos?

Sí. A la plataforma de ADA creo que subí cinco, pero tengo muchos más escritos y por ilustrar. Con mi amiga Val García Durán estamos llevando adelante un proyecto muy lindo que se le ocurrió a ella. Incluso estoy trabajando en una novela (para+7) que lleva ilustraciones. Cuando no tengo trabajo me lo invento. No puedo no hacer nada.

Alejandra Clutterbuck

galería ADA

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Catálogo de Proyectos

 

La novedosa herramienta comenzó a funcionar en 2022 y en ese mismo año cuatro proyectos fueron publicados. En esta nota te contamos cómo funciona para que puedas aprovecharla.

Si miras con atención (Leo Frino), Pide un deseo (Nadia Romero Marquesini), El día y la noche (Guadalupe Belgrano) y ¡Qué pelo difícil! (Alejandra Clutterbuck) son cuatro hermosos proyectos que ha publicado Editorial El Ateneo gracias a el catálogo de proyectos de ADA. Allí fue que los encontró su editora Marina Von Der Pahlen. Además, el libro de Nadia Romero Marquesini resultó premiado por ALIJA @alijaibbyargentina por la belleza de sus ilustraciones. 

Entonces, ¿qué es el catálogo y cómo funciona?

Es una herramienta que nació en el año 2022 con el objetivo de vincular los proyectos de los ilustradores con los agentes y los editores de Argentina y el mundo. La idea es que los socios de ADA suban un PDF con parte de su proyecto (que puede ser en colaboración con un escritor) al catálogo. A la visualización sólo pueden acceder agentes y editores registrados, pero no pueden ver la totalidad del libro. Para ver el proyecto entero deben contactarse con el autor y solicitarlo. 

Lo que los editores y agentes registrados pueden ver es el título, la descripción, las medidas, las cantidad de páginas y algunas ilustraciones. 

La herramienta ha demostrado ser eficaz y de gran utilidad, por lo que alentamos a socios y socias a subir sus proyectos a la plataforma. 

 

https://ada.dibujantes.ar/proyectos
https://ada.dibujantes.ar/proyectos_form.php

 

Podés acceder al Catálogo de proyectos
a través de este LINK